Una leve tendencia étnica, que se filtra entre los beats afilados a los que nos han acostumbrado. Un aumento considerable en las intervenciones de instrumentos orgánicos (cuerdas, vientos, percusiones, sampleos de voces) en sus temas. Dos novedades patentes, constantes que enriquecen el regreso de Ratatat. Desde ‘Bilar’, el track que abre LP4, se hacen evidentes los nuevos juguetes compositivos, que se unen de forma natural con su música. Nuevos elementos e influencias, todos al servicio de un álbum en que su lúdico sonido habitual, ya perenne a estas alturas, a ratos parece haber sido embadurnado con matices de dureza. Y es que, si bien siempre han tendido a la sicodelia, nunca antes habían coqueteado con el trance como en esta entrega. Quizás es más oscuro de lo que muchos hubieran esperado después de ‘Mirando’, pero tranquilos: éste es un disco que no decepciona. Más bien, te puede dejar pegado.
Publicado en Extravaganza! #76, Junio de 2010

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